LA DOMA VAQUERA DE VERDAD

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Te gusta esta página · 30 de julio de 2013 

Actualmente vemos muchos caballos remetidos de forma exagerada cuando están parados. Esto, que algunos jinetes antiguos llaman “el número de la cabra” con cierta sorna, es algo cada vez más fácil de ver en ferias y romerías. De hecho, la foto que acompañamos es en una plaza de toros.

No vamos a denostar esta práctica aquí, puesto que no consideramos que sea perjudicial en exceso. No, al menos, más que otras prácticas que se ven por estos mundos vaqueros y que no comentaremos por no considerarlas de interés.

Pero esta práctica, por extendida, si debemos valorarla, pues está llevando a caer en cierto error que sí puede perjudicar al caballo vaquero en general.

Hemos dicho que no la vemos excesivamente perjudicial para la doma. Pero tampoco, al contrario que creen muchos que tienen ese remetimiento exagerado como objetivo, causa ningún beneficio a la doma. Esa exageración de la postura del caballo parado, no redunda en un mayor remetimiento en movimiento del mismo. De hecho, incluso dificulta la rápida salida del animal pues su centro de gravedad está en un terreno demasiado pequeño y tiene que equilibrarse antes de moverse.

No tiene, por tanto, mayor interes que el de una pose, más o menos bonita, del caballo parado.

Pero el peligro viene cuando buscando esa pose, seleccionamos un caballo que la tiene por naturaleza. Y el peligro está en que esos aplomos no son correctos. Estamos hablando de seleccionar un caballo defectuoso porque tiene cualidades para mantener una postura que no muestra ningún beneficio a la doma, pero que fuerza contínuamente sus tejidos blandos y lo hace más propenso a las lesiones de ligamentos y tendones. En efecto, el hecho de estar remetido de manos y de pies provoca una tensión añadida a estos tejidos que hacen que puedan soportar menos esfuerzo que los de un caballo bien aplomado.

De hecho, la propia expresión aplomado nos hace recordar que el caballo debe tener sus extremidades “a plomo”, es decir, que deberíamos poder dejar caer una plomada desde la zona superior de la misma y que caiga justo en medio de la extremidad, señal de que ésta está recta. Esas son las que permiten los mejores movimientos, aunque no faciliten ese hiperremetimiento del que hablamos y que tanto gustan a algunos ver.

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